Que no cunda el pánico en los niños (con el Coronavirus)

Puede que la ansiedad, el miedo y la incertidumbre se estén apoderando de nosotros por el coronavirus. ¿Cómo lo viven los niños?

Los niños también ven las noticias, oyen nuestras conversaciones y sienten como nosotros

Es lo primero que tenemos que tener en cuenta para no infundir miedos en nuestros hijos/as o alumnado de manera inconsciente. Llevamos varios días, semanas (y me atrevería a decir que en los próximos días puede que esto vaya a más) que las noticias, conversaciones, cafés, esperas en la puerta del colegio, tienen un tema común (casi acaparador): el coronavirus.

Y cuando nos exponemos a estos estímulos, suele ser que en ocasiones estén los hijos delante. Bien es cierto, que cada uno de nosotros, como adultos que somos, nos lo tomaremos de una manera u otra, pero debemos ser conscientes de que los niños, dependiendo de su grado madurativo, puede ser difícil que cuenten con todos los datos para discernir cuánto deben preocuparse.

Esta semana, numerosos padres me han ido comunicando que sus hijos les están preguntando con cierta inquietud acerca del virus, que las dudas les asaltan y que ni ellos mismos saben muy bien cómo afrontarlo.

Cómo explicar qué es el coronavirus a los niños

Desde Right Mind recomendamos encarecidamente a todos los padres y educadores, explicarles a los niños y niñas de qué trata esto del coronavirus.

  • Preguntarles qué saben sobre el mismo. Qué creen que es, si han oído algo en el cole, entre sus amigos o en alguna conversación. Lo importante es dejarles hablar y por supuesto, despejar todas sus dudas.
  • Utilizar un lenguaje sencillo y claro. Los niños, niños son y no tienen el lenguaje ni la madurez suficiente como para entender palabras que a ellos literalmente les suena a chino: pandemia, crisis mundial, cuarentena… Si lo pensamos bien, tampoco nosotros estamos familiarizados con este vocabulario. ¿Qué hacer entonces? Simplificar, simplificar y simplificar y adaptar el lenguaje al máximo según la edad al niño. Si vuestro hijo o hija tiene entre dos y siete años, estáis de enhorabuena, porque la psicóloga Manuela Molina, ha creado un mini libro dónde explica qué es el virus a los más pequeños de las casa. Si te interesa, puedes descargarlo directamente aquí.
  • Aprovechar para implementar o fortalecer hábitos saludables. Una vez despejadas todas las dudas, es importante preguntarles a los niños cómo ellos mismos se prevendrían frente a un posible contagio. Podemos ponerles de ejemplo: «Cuando Fulanito está con gripe o acatarrado, ¿tú que puedes hacer para evitar que te lo pegue?». Es probable que el niño nos diga: no estar con él, comer más sano para aumentar mis defensas propias, … lo que sea. La idea es que ellos mismos se pregunten en qué está en sus manos (en las suyas propias, no en las de mamá o papá) para prevenir ese posible contagio porque os aseguramos que es la mejor forma de que los niños y niñas adopten estas medidas. Si no se les ocurre nada, será cuando les ayudemos o les contemos qué hacemos nosotros en esta situación: lavarnos más las manos, evitar lugares públicos con muchas concentración de personas, mantener un poquito las distancias físicas en las conversaciones… y así, las medidas que cada familia considere oportunas.

¿Qué hacemos si los niños sienten miedo?

Puede ser que esta situación, en general, nos haya pillado un poco por sorpresa a todos, y quizás los niños hayan oído hablar del coronavirus antes de que a nosotros mismos nos haya dado tiempo de explicarles qué es. Esto, ha podido provocar en muchos de ellos algo de miedo (o bastante). Pero claro, es normal, están viendo además de a parte de la población con mascarillas, carros inmenso, todo el tiempo hablamos de esto, y muchos escolares ya no han ido al cole esta semana como medida preventiva.

Todo esto, ha podido suscitar en los niños una sensación de miedo. ¿Y qué es el miedo? Una emoción más, sin más. Y que bien gestionada puede resultar tan útil como las demás.

Lo hemos explicado muchas veces, pero cuando hablamos de emociones aplicadas a una situación concreta como es ésta, siempre viene bien recordar.

  1. Valida esa emoción. Todo lo que sientan está bien, aunque nosotros mismos lo veamos exagerado. Es fundamental no desvalidar haciendo comentarios tipo «no tiene sentido que pienses eso, ¡no es para tanto!», «¡no seas exagerada!» o lo contrario «esto es muy, muy serio, no te lo tomes a broma». Validar la emoción, es validar la emoción. Sin juicios. Aceptar lo que tu hijo siente sin más. Sólo de esa forma podrás ayudarle a gestionar el miedo.
  2. Ponedle un nombre. Cuando le ponemos nombre a las emociones, entendemos para qué están ahí. El miedo sirva para protegernos de determinadas situación, la incertidumbre para recabar más información con las que salir de dudas y la ansiedad (a modo muy simple) nos lleva a la actividad intensa con el fin de terminar lo antes posible nuestros pendientes. El problema es que nos quedemos estancados ahí, en estas emociones. Es entonces cuando puede surgir el bloqueo, el pánico o la paralización.
  3. Momento de racionalizar. Es en este tercer punto, cuando tú, como adulto tienes que dar el callo y explicar sin drama pero tampoco desinterés, de la manera más objetiva posible (ojo!más objetiva posible) cómo es la situación. ¿Por qué decimos que aquí tu postura será relevante? Pues primero, porque eres la figura de autoridad, es decir, confía en ti, y dependerá de cómo tú estés reaccionando a cómo tu hijo o hija lo haga a posteriori. Así de sencillo. Lo que pasa, que a veces, nosotros mismos también nos contagiamos emocionalmente de los demás, sin racionalizar la circunstancia.

Dos tips extra sobre el coronavirus

Aunque os hemos dado unos pequeños consejos para tratar el tema del coronavirus con los más pequeños, no queremos dejar pasar un par más. Es importante que hagáis hincapié en que en absoluto está relacionado con la muerte (sólo si os preguntan sobre esto) y que los muy pequeños, dos, tres, cuatro o hasta cinco años que no se hayan enterado del tema, lo dejéis estar. No los abordéis a contarles cosas que no entienden y que puede que no venga al caso y sólo os traiga algún quebradero de cabeza.