Consejos para mantener la autoestima de tu hijo fuerte

Aquí van una serie de recomendaciones prácticas que te pueden ayudar

Consejos para mantener la autoestima de tu hijo fuerte

Si ya has leído varios de nuestros post (y en concreto el relacionado con éste, sobre el autoestima de los niños), sabrás que desde Right Mind, creemos en la practicidad de las cosas y en haceros la vida más fácil y no más difícil. De ahí que en este post queramos darte algunos consejos prácticos para mantener la autoestima de tu hijo fuerte.

Porque educar ya es suficientemente complicado como para que sumemos exigencias a la lista intermible de cosas que ya «debes hacer».

Y porque el fin de todo esto, es que nuestros hijos y nosotros mismos seamos más felices. De hecho, la autoestima no nos preocuparía a nadie si no nos hubiéramos dado cuenta de que las personas con una autoestima mejor construida son, en definitiva, más felices.

Por eso, en este post queremos bajar a la tierra todo lo que contábamos en el post anterior y concretar algunos tips para ayudar a vuestro hijo y a vosotros mismos (recordar, vosotros sois su mejor espejo), a disfrutar de una autestima fuerte y estable.

Dejemos de etiquetarlo todo

Buscando el baúl de los consejos para mantener la autoestima de tu hijo fuerte, nos hemos encontrado con uno que nos parece fundamental: deja de etiquetar a tu hijo.

Lo hacemos todos y lo hacemos todo el tiempo. Por eso, es normal que de vez en cuando se nos escape un «qué listo y qué guapo eres» o «qué desastre eres». No pasa nada. Todos somos humanos.

Pero algunas veces nos pasamos con esa necesidad de etiquetarlo todo. Es como si necesitáramos saber cómo es nuestro hijo, antes de que «sea«.

Y ojo, aunque las etiquetas «positivas» como «guapo», «listo», «ordenado» o «trabajador» puedan parecer alimento para nuestro autoestima, esto no siempre es así.

Y me explico, si tu le repites a tu hijo demasiado lo «guapo» o «listo» que es, va a pensar que se le quiere precisamente por esos atributos, y siempre va a intentar ser el más guapo o el más listo.

Probablemente de mayor desarrollará algunos miedos a probarse en ámbitos que puedan desdecir esas «etiquetas», o se sentirá terriblemente frustrado cuando compruebe que, efectivamente, ni es el más guapo ni es el más listo.

Pero hay más, con las etiquetas tendemos a empaquetarlo todo, lo convertimos en algo estático y no admitimos el cambio.

Probablemente tú no te has dado cuenta, pero en los últimos 5 o 10 años, has cambiado muchísimo. Y muchas de las etiquetas que te sirvieron en el pasado, hoy ya no te sirven. Y sin embargo seguimos tirando siempre de ellas.

Piensa un poco, siempre tiramos de las etiquetas que usaron nuestros padres con nosotros. Y es que nos marcan de por vida y nos dejan poco espacio para vivir nuestros propios cambios.

Por eso, ve dejando las etiquetas a un lado. Para tu hijo, y para ti mismo. Y atrévete a vivir tus cambios.

La personalidad, amiga íntima de la autoestima

Y es que un favor enorme que les podemos hacer a nuestros hijos, es dejarles su espacio para ser la persona que les de la gana ser.

Y es que oigo a muchos padres decir cosas como «se parece a mi muchísimo» «es igualito que su padre» , «ha sacado mi genio».

Como si parecieran meras copias nuestras. Y claro, una copia nunca llega a ser tan bueno como el original.

Un niño, puede pegarse la vida entera queriendo ser exáctamente igual que sus padres y nunca llegar a conseguirlo.

Los niños, siempre os recordarán en algunas cosas a vosotros mismos. ¡Cómo no, llevan vuestros genes! Pero su manera de desarrollar su personalidad es única y exclusiva. Porque lo está haciendo en un entorno propio y con unas capacidad y habilidades propias.

Esto es como si dijéramos que el pan y el bizcocho son el mismo alimento porque llevan ingredientes muy parecidos. Pero sin embargo, nunca comerías con bizcocho, ni te tomarías de postre un trozo de pan.

¿Lo ves? Puede haber ingredientes parecidos, que sin embargo den resultados muy diferentes. Y ¡por cierto! ambos deliciosos.

Esa es la gracia de tener hijos, ver cómo se convierten en personas únicas y extraordinarias. Y esa es la base de la autoestima, saber ser tú mismo, con tus aciertos y tus errores. Con todo lo que te hace ser tú.

Potencia sus habilidades

El penúltimo de esta tanda de consejos prácticos para mantener la autoestima de tu hijo fuerte, se refiere a las habilidades propias de tus hijos.

Y es que cada niño es un mundo. Y tenemos que observarles, para ver qué es aquello que les apasiona hacer, qué les hace brillar.

Puede ser relacionarse con otros niños, pintar, jugar al fútbol o leer libros de ciencia ficción.

Puede ser cualquier cosa, pero tienes que asegurarte de que se de cuenta de que puede desarrollar esas cosas que tanto le gusta hacer.

Que no intente parecerse al resto de niños y que elija qué le gusta hacer con su tiempo libre.

Claro, para eso, los niños tiene que poder disfrutar del tiempo libre, pues es ahí donde surge la magia y la creatividad.

Ojo, tengamos en cuenta lo que decíamos en el primer apartado. No se trata de etiquetarlo todo y de decidir ya lo que se le da bien y pará qué lo puede utilizar en un futuro.

¡Qué va! Esto tiene que ver con la exploración y con acompañar a tu hijo en su aprendizaje. Que pruebe todas las cosas que quiera, que las practique con la intensidad que desee pero que siempre sepa que tiene un montón de habilidades y que puede hacer muchísimas cosas extraordinarias con ellas.

Dar y recibir, el mejor deporte para la autoestima

El último de estos consejos prácticos para mantener la autoestima de tu hijo fuerte, es que le enseñes que dar es igual de importante que recibir.

Porque, como decíamos al principio, la autoestima se retroalimenta de la felicidad. Y pocas cosas hay en el mundo que hagan más feliz a un ser humano que sentirse útil para los demás.

Sentirnos bien sale desde dentro y se expande hacia fuera, y luego nos rebota como un boomerang.

Generosidad niños

Por eso, enseña a tu hijo a ser generoso, a darse cuente de todas las cosas buenas que tiene en la vida, y de qué manera puede hacer de este mundo algo mejor, tan sólo con pequeños gestos.

Comprobarlo en vuestras propias carnes, cuando dáis sin esperar nada a cambio, os sentís personas mucho más valiosas, mucho más llenas de luz.

No hay ningún otro consejos que sea más sencillo y más potente que éste.