Mi hijo tiene la autoestima baja

Si notas que tu hijo tiene la autoestima baja y no sabes cómo actuar, te damos algunos trucos

La base de una buena salud emocional: la autoestima

Es cierto que se ha hablado mucho de autoestima pero, en muchas ocasiones los padres no saben lo que tienen que hacer o si podrían hacer algo distinto para ayudar a su hijo a tener la autoestima más alta.

Si estás aquí, estoy segura de que tú ya estás convencida de la importancia de tener una autoestima fuerte para que tanto nuestros hijos, como nosotros mismos, disfrutemos de una vida plena.

Sé que no hace falta que te repita que las personas estamos llenos de potencialidades, y que para llegar a ser aquello que queremos ser, lo primero que debemos hacer es creer que podemos serlo.

Una autoestima fuerte es el mejor regalo que le puedes hacer a tu hijo. Y auque no creo en teorías deterministas que dicen que si la autoestima no está bien formada de pequeño, después ya es imposible hacer algo al respecto, lo que sí que es cierto, es que este periodo les influenciará de por vida y que es el mejor momento para plantar las bases de una buena relación consigo mismos.

Aquí os dejo una pequeña pildorita de un gran maestro: Mario Alonso Puig, habla de la importancia de la inteligencia emocional y cómo la autoestima puede ser determinante para el futuro de la vida de tu hijo.

Más que alta o baja, hablemos de autoestima fuerte o débil

En la mayoría de textos y conferencias se habla de tener una autoestima alta o baja. Pero, sin embargo, este concepto puede ser un poco engañoso. Y de esto ya se han dado cuenta la mayoría de textos científicos de psicología.

¿Por qué digo esto? Porque todo lo que sube, baja. No puedes esperar que tu hijo se sienta siempre el más listo, el más fuerte o que siempre sienta que puede con todo. Sencillamente porque esto no va a pasar.

Tu hijo, igual que tú, va a sentir a veces, que el mundo le supera, va a pensar que «hoy mejor no haberse levantado de la cama» o se le podrá pasar por la cabeza que él no vale para una determinada cosa.

Entonces ¿a qué me refiero cuando hablo de una autoestima fuerte?

Me refiero:

  • Una autoestima que no fluctúe con los hechos. Si ganas, no eres tan bueno y si pierdes no eres tan malo.
  • Una autoestima que este «compartimentalizada«. Es decir, que no depende de una faceta única de la persona.
  • Una autoestima que te permita también sentir la frustración, aceptarla y trabajar en ella.

He escogido estos tres puntos porque me parecen los más importantes, pero vamos a ver un poco más de cada uno de ellos porque tienen ¡telita marinera!

Una autoestima estable

Esto quiere decir que si a tu hijo se le dan bien los deportes, y siempre destaca en el partido de los sábados y volviendo a casa te dice «¿Lo has visto mamá/papá? ¡He metido tres goles!», esto no quiere decir que tenga una autoestima más fuerte que el que se vuelve a casa callado y triste porque no le sacan del banquillo.

Ambos están dejando su autoestima en algo externo. Y cuando esto no está, la autoestima se va por donde ha venido.

Hay que tener en cuenta que los niños buscan, sobre todo, elementos de comparación. Ellos necesitan saber si son listos o tontos, altos o bajos, buenos o malos. Y lo necesitan porque creen que siendo todo aquello que vosotros esperáis de ellos, los vais a querer más. Es algo biológico. Un niño siempre va a buscar que le quieran.

Por eso es importante hacerle entender que lo queréis tal y como es, no porque gane en un partido o lo pierda. Está bien que le animéis a buscar sus talentos y desarrollarlos. Pero debe saber que vosotros le queréis por lo que es y no por lo que consiga.

Esto es lo más importante: premiar su actitud.» ¡Cómo te esfuerzas hijo mío! ¡ Qué bien te portas con tus compañeros! ¡Me encanta que seas tan creativo! ¡Pase lo que pase, yo creo en ti!»

Son afirmaciones que no van tanto al resultado como a la actitud de tu hijo. Porque sino su mente codifica «si consigo ser bueno en esto, mis padres me querrán más».

Queremos que tengan la actitud necesaria para enfrentarse a las frustraciones que seguro les va a plantear la vida.

Por tanto, premiemos la actitud y no el resultado.

Compartimentos, el secreto para una autoestima fuerte

Existen multitud de estudios en psicología que muestran que cuando dividimos la autoestima en compartimentos es mucho más sencillo mantener un buen autoconcepto y valoración de nosotros mismos cuando algo no nos sale como esperábamos.

Es decir, si tú sólo te defines por una de tus facetas, por ejemplo «estudiante», tu autoestima dependerá de que en ese área concreta de tu vida te vayan bien las cosas.

Por eso tenemos que invitar a nuestro hijo a que él se de cuenta de sus propias facetas. Él es hijo, amigo, nieto, deportista, estudiante, lector, jugador de videojuegos, es cocinero cuando nos ayuda con el bizcocho y hasta es superhéroe cuando se pone la capa. En cada una de ellas hay cosas que hace bien y otras que no hace tan bien. Pero está bien así.

Te propongo que si ves que a tu hijo le importa mucho un área determinada de su vida, le invites a pensar también en otras. Por ejemplo, tu hijo es un gran estudiante. Sabes que se esfuerza mucho y le gusta que alagues esa faceta suya. Y está bien hacerlo, pero ¡ojo! hay veces que puede estar poniendo «demasiados huevos en una misma cesta«.

Puedes decirle cosas como «¡Genial, te has esforzado mucho! ¿Qué te parece si hacemos ahora algo solo para divertirnos?» «¿Te apetece probar algo nuevo?» o sencillamente recuérdale esto » Me encanta que seas tan trabajador, pero recuerda que yo te quiero tal y como eres

La frustración, gran amiga del autoestima

Esta es una cuestión de la que pocas veces se habla en relación a la autoestima y que, sin embargo, para mí es un concepto clave a la hora de educar a nuestros hijos.

Es cierto, que debemos creer en nuestros hijos sobre todas las cosas. Animarles a que intenten cosas nuevas, marquen sus propios objetivos y persigan sus sueños.

Pero ¿hasta cuando? Hay veces, que veo a padres de hijos pequeños y adolescentes, desesperarse cuando la frustración llama a la puerta de la vida de sus retoños.

«No va a conseguir entrar en la carrera que quiere, y estamos muy preocupados por el estrés que está pasando y por no saber cómo va a encajar el fracaso» «Su pasión es la gimansia y por eso la apoyo para que entrene sin descanso y consiga su sueño«

Ojo, aquí estamos haciendo lo que veíamos en el punto uno: fijarnos en los objetivos para asegurarnos que nuestro hijo goza de un autoestima alta.

Y no es así ahora y no va a ser así nunca. Los fracasos, las cosas que no consigue, van a formar parte de su vida siempre.

Por lo tanto lo importante no es si entra en esa carrera o si gana la competición. Lo importante es que tu hijo tenga claro que él tiene un montón de talentos, que sólo tiene que descubrirlos y desarrollarlos. Que puede hacer un montón de cosas valiosas en la vida. Y que lo improtante no es consiguir tus sueños, sino disfrutar del camino.

Tú eres el mejor maestro para tu hijo

Ante una situación de «Mi hijo tiene la autoestima baja «¿Qué puedo hacer?», probablemente este será el consejo más importante que te puedo dar. Tu hijo entenderá si es valioso o no como persona, si debe creer en sus posibilidades y asumir los fracasos como posibilidades de mejora, sólo si pasa una cosa: SI TÚ CREES EN TÍ MISMO, TE QUIERES POR LO QUE ERES Y ASUMES LOS FRACASOS COMO POSIBILIDADES DE MEJORA.

Y es que si nosotros le decimos a nuestro hijo un montón de recetas que hemos leído en internet pero no las aplicamos en nosotros mismos, nada servirá de nada.

Los niños aprenden por imitación. Ya te lo he dicho en alguna otra ocasión, el niño es el animal social por excelencia que capta todos los estados emocionales de los adultos y aprende de qué manera tiene que regular los suyos.

Por eso, el único mensaje que te debes llevar de este post es: reléelo pero piensa ahora que va dirigido a tí y no tanto a tu hijo. Piensa en si tú te valoras en la medida en que consigues unos determinados objetivos, piensa si prestas suficiente atención a todas las facetas de tu vida o si asumes la frustración como una enorme oportunidad de aprender.

Tú siempre serás su mejor espejo.