Los padres, los mejores coaches para sus hijos

Pensarás que estoy echando piedras sobre mi propio tejado, pero sigue leyendo y verás que no. No hay mejor coach, gurú, maestro o instructor para el desarrollo y crianza adecuado del niño que el propio padre o madre. En las sesiones de coaching con niños, lo primero que hacemos es desaprender una serie de hábitos que ahora mismo nos están perjudicando y que adquirimos por imitación, de las personas más cercanas (principalmente por mamá y papá) o por experiencia.

El cerebro emocional del niño

Todos tenemos en mente a ese padre o madre, cuyo niño o niña hace lo que quiere y campa a sus anchas. Es lo que llamamos perdida de control y es cuando el líder es el niño, independientemente de que tenga cuatro, ocho o quince años. Y claro, el niño, como buen superviviente, se deja llevar por su cerebro reptiliano, todavía en descontrol y por autogestionar, sin entrar en racionalidades ni mucho menos en miramientos hacia los padres. Es ahí, cuando llega el momento de buscar un profesional porque los padres literalmente no saben qué hacer. Han probado de todo: premios, castigos, elogios, firmeza, diplomacia. Nada. Esa desesperación es compartida por un gran número de familias que me encuentro a menudo en el día a día.

Cómo ser coach en casa

Todavía se puede hacer algo, y aunque hasta ahora no te hubieras ni planteado la idea de educar en emociones, predicar con el ejemplo (de manera consciente), tener en cuenta ciertas corrientes, como las inteligencias múltiples, siempre estás a tiempo de cambiar tus propios comportamientos para influir en los demás, más concretamente en tus hijos.

Y ojo, he dicho comportamientos y no palabras (aunque también son importantes). Esto conlleva un pequeña dificultad, y es que aunque lleva un tiempo, el cambio se reflejará. Cien por cien asegurado.

¿Cuándo veré los resultados del coaching?

Te estarás preguntando. Pues bien, no sabría decirte, si en un mes, dos semanas o en días, pero seguro que las pequeñas cosas que vayas incorporando, las experimentaréis rápido. Y éstas llevarán a otras y así sucesivamente.

La duración viene determinada porque este viaje no es de ida y vuelta como suele ser lo habitual, sino más bien de vuelta y venida. Me explico, tu hijo/a ha visto en ti una serie de actitudes, comportamientos y hábitos que ha validado y jamás cuestionado (aunque no te lo creas, todo lo que le hayas dicho a tu hijo/a lo asume como verdad verdadera) y de acuerdo a eso mismo, ha creado sus actitudes, hábitos y comportamiento.

Se trata de un viaje de desaprendizaje para aprender de nuevo. Y cuanto antes nos pongamos, mayor favor le estaremos haciendo a nuestros hijos.

Requisitos del buen papá/mamá coach

¿Por dónde empezar? Estos tips, difíciles pero sencillos 😉 que te pongo a continuación te ayudarán a empezar desde ya. ¿Te animas?

  • Elimina la etiquetas. En serio. Veo el daño que les hacen a los niños todos los días (da igual si son positivas o negativas) y que no van a ningún sitio. Olvídate de «mi hijo es listísimo», «mi hija es la mejor en canto gregoriano» o «mi hijo es un desastre». Sólo sirven para lastrar y frenar a los niños.
  • Pregunta con interés. ¿Cuántas veces preguntamos con el piloto automático puesto? La típica frase, «Hola, ¿qué tal?» es bastante habitual, realmente no importa mucho cómo estás, la pregunta va de pega con el saludo. Bien es cierto, que no tenemos ni idea de preguntar (lo cierto es que nadie nos ha enseñado) pero si estás interesado por tu hijo/a (como estoy segura de que así es), pregunta (sin avasallar, no nos pasemos…), interésate por él/ella y que lo note.
  • Escucha con más interés. Vale, los niños a veces pueden ser un poco rolleros, pero prueba a escucharle (esto implica, fuera móvil, TV o cualquier elemento de distracción) y sacarás mucha información. Extra: no escuches sólo con el oído, escucha con la vista, obsérvale. Recuerda que el 65% del mensaje es comunicación no verbal.
  • Olvida los premios y los castigos. Cada vez estoy más convencida de que la técnica del burro y la zanahoria no sirven (y ojo, que la he utilizado y no pocas veces…) Cada vez percibo más que esta estrategia para que el niño haga lo que deseamos, precisamente lo que hace es quitarle responsabilidad, consciencia, compromiso, etc. Si la utilizas, que sea de manera puntual, y ahí puede ser eficaz. Los excesos, tanto en castigos como privilegios nunca fueron buenos.
  • Autogestionate emocionalmente. Nadie dice que no puedas perder los nervios en un momento dado, a todos nos pasa, pero si puedes evitar que sea delante de tu hijo/a, y por su puesto pagarlo con él/ella, mejor que mejor. Un plus para padres avanzados, enséñale las herramientas que utilizas para gestionar ese mal día, ese estrés, esa discusión con el jefe. ¿Meditación, yoga, running? A por ello.
  • Piensa que eres su fuente de inspiración. Te va a imitar, lo quieras o no. Tus comportamientos conscientes y también los inconscientes (que no significa que no existan). ¿Recuerdas lo que decíamos de la comunicación no verbal? Es prácticamente inconsciente, y los hijos la heredan. A la vista está ese padre e hijo que se parecen en la forma de andar, hablar o de reír. Pues así con todo.

Ya que ahora eres consciente del potente poder de influencia que tienes sobre tu hijo o hija, sé el mejor ejemplo. Tu hijo lo agradecerá y tú, también.